Blablabla que guay soy, blablabla que vida tan interesante tengo, blablabla todas esas son las cosas que me gustan, blablabla joder como molo, blablabla si es que me adoro tanto que no me soporto. Blablabla. Blablabla. Blablabla.
Por más insólito que pueda parecer, la subasta es real, y el precio
inicial estaba fijado en 89 centavos de dólar. Una oportunidad única.
Claro que el aviso comenzó a circular por la Red y a los pocos días
alcanzó los 123 millones de dólares.
Si tenemos en cuenta que se estaría adquiriendo el planeta entero, sigue siendo una ganga, ¿no?
En la descripción del objeto se menciona que la Tierra fue otorgada
al vendedor por Dios, que se le apareció en un sueño. Y puesto que estos
son tiempos difíciles, decidió venderla al mejor postor y mejorar su
situación financiera.
El japonés clasifica a nuestro planeta como "auténtico" y advierte a
los oferentes no hay devoluciones. De esa manera, quien haga la oferta
ganadora, tendrá que hacerse cargo del planeta y sus habitantes.
Y es muy serio al respecto. Advierte a posibles bromistas que se
abstengan de publicar ofertas falsas y en chiste, porque si no dará de
baja al preciado objeto.
El corazón se enfureció y exigió, entristeció y se desconcertó. Y total para qué. ¿Para articular alguna estrategia imbécil? ¿La procreación? Algo le dijo aquel asunto de que un gigantesco número de espermas compitieran por un simple óvulo. Y no todo lo contrario. Desde luego los hombres harían el amor en cualquier sitio con cualquier cantidad de mujeres incluyendo a completas desconocidas, mientras las hembras eran más selectivas. Ellas, en cada caso, atendían la demanda de un solo óvulo mientras cada macho tenía a millones y millones de frenéticos espermas gritando enloquecidos: ¡déjanos salir, por favor! ¡Déjanos salir ya!
Era como esos deseperados anuncios personales, con una docena de requisitos donde, por si fuera poco, se añadiera "fumadores abstenerse".
Fellmann suspiraba por una mujer que le atrajera físicamente y tuviera la siguiente personalidad: un ágil sentido del humor como el suyo, una pasión por los deportes como la suya, una pasión por la música clásica como la suya, con especial debilidad por Bach... y los climas cálidos. En resumen, se buscaba a sí mismo, pero en chica guapa.
Pepkin se casó y fundó una familia, llevaba una vida acogedora y hogareña, tranquila pero gris. Nap era un ligón, evitaba los lazos matrimoniales, y se acostaba con cinco mujeres distintas a la semana. Estudiantes, amas de casa, enfermeras, actrices, una doctora, una dependienta, de todo se metía Nap entre las piernas. Pepkin, desde la calma de su fidelidad, envidiaba a Nap. Nap, más solo que la una, envidiaba a Pepkin.
¿Qué ocurrió cuando la luna de miel hubo terminado? ¿Creció realmente el deseo con los años? ¿O la familiaridad fue la causa de que los cónyuges suspiraran por otros amantes? ¿Era la noción del amor cada vez más intenso un mito que nos habían inculcado, como lo del orgasmo simultáneo? La única vez que Rifkin y su mujer experimentaron un orgasmo simultáneo fue cuando el juez les dió el divorcio.
Puede que, en el fondo, se tratara de no pedirle demasiado a la vida.
Le adoro. En concreto con el chiste del orgasmo simultáneo (gran verdad xD) solté una carcajada a eso de las tres de la madrugada de las que despiertan a la family para que amablemente te pregunten ¿pero tú eres gilipollas? =D
Tras dos temporadas magíficas, arranca mañana la tercera temporada de esta genial serie sobre la reconstrucción de Nueva Orleans después del Katrina, sobre sus gentes y vidas, y sobre la música. La música sobre todo. Treme es música, y la música es vida: Treme es vida. Es el renacer de unas vidas destrozadas. Joder, es que esta serie es de una factura tan tremendamente cojonuda que casi se ve sola, pero encima, si tienes dos oídos escondidos en esas orejas, te enamorarás desde los primeros cinco minutos.
Por fin, tras no se cuantos retrasos, problemas debidos sin duda a la tambaleante continuidad de la serie debido a su baja audiencia (¿por qué siempre pasan estas cosas con algunos de los mejores productos de la HBO? Carnival, Deadwood, Treme, son series mil veces mejores que mucha de la mediocridad artificiosa y artificial que sin embargo se consume como churros, pero en fin), por fin regresan, y creo que por lo menos nos esperan esta tercera temporada y una posible cuarta. Treme es de esas series que no quieres que acaben nunca. Treme es calidad por todos lados.
¿Qué? ¿Que no la conocías? Pues ponte ya mismo a ver la primera temporada.
De nada.
Lick my hairy balls, and fuck you, you fucking fucks!
Adios Esperancita, adios. Adios a ver tu fea cara por la televisión, adios a verte en ese NO-DO autocomplaciente y casi-monográfico sobre su persona que es Telemandril, adios a sus desmanes, a sus desplantes, a sus borderías, a su chulería, adios, en definitivas cuentas, a sus gilipolleces. Adios a su vacile constante desde el poder, adios a sus declaraciones falaces sobre la culpabilidad de todo empleado público (léase profesores, léase médicos, léase trabajadores del metro, léase funcionariado en general, léase mucho, en fin), adios a sus chorradas ("me gusta mucho la escritora Sara Mago" (así, con voz de Down, con todo mi respeto a los Downs, no es mi intención compararlos con Aguirre)). Adios a sus inexistentes condenas del Franquismo.
Adios a su propaganada neoliberal, neofascista. Adios a su gestión neoliberal, neofascista. Y corrupta. Corrupta sí, desde la legalidad que usted misma auspicia y elabora (hola Ave por Guadalajara). Adios a su ideario neoliberal, neofascista. Adios a su intransigencia, su incomprensión, su catetismo, su religiosidad rancia. Adios al cardado de su pelo, que daba grimica, m´hija.
No diré, al contrario que usted, que deberían matarla, pues largarse de ese lugar en el que nunca debió estar, (a saber, la política) si bien no la beatifica, sí la redime. Aunque, parafraseándola: "lo malo de los políticos es que sus obras los sobreviven". Nos deja una comunidad de Madrid endeudada con particulares, con hospitales pagando por el alquiler del suelo y despidiendo médicos y demás personal, con edificios pagando el alquiler a su maridito, con los proyectos de la carretera que destripará el monte de El Pardo, con los proyectos de Eurovergas (ya podría haberse metido este regalo de despedida por el culo, m´hija). Nos deja, digo, una herencia de mierda, pero, ya que no es posible que se la lleve con usted bien lejos, corra, corra, y desaparezca pronto y para siempre.
Los madrileños no tienen nada que agradecerle y sí mucho de qué quejarse. Si nunca hubiera trapicheado en aquellas elecciones del "Tamayazo" (¿"Aguirreyazo"?) quizá nunca hubiera ascendido a un cargo que no le correspondía a un culo tan histriónicamente inquieto como el suyo, tan hambriento de fama y reconocimiento, ávido de protagonismo, tan ufano en victorias de dudosa moralidad. Tan despreocupado e irresponsable, tan alejado de la realidad social de la Comunidad de Madrid. Pero claro, no otra cosa ha de esperarse de una Marquesita.
Adios Aguirre, adios. Ojalá no vuelvas nunca, esperanza tengo.
Adios Aguirre, adios. Aunque ciertamente efímera, (por su sucesor, por su herencia), me ha dado usted una alegría. Ojalá se meta en un agujero y no salga de allí nunca jamás.
Hasta nunca.
Y ahora un poco de revolverle el estómago a los parroquianos (mis disculpas):
Y para todos esos votantes suyos, de derechas, que tanto la alaban y
tanto la quieren y tanto se alinean y alienan junto a ella en esa
derecha recalcitrante, aquí esta confesión que seguro les encanta:
Hasta nunca, Aguirre. Hasta nunca. No te echaremos de menos, no te preocupes por nosotros.
Descansa en paz.
Hasta nunca.